Desde hace como dos o tres años teníamos una piñata algo olvidada y medio estropeada en la azotea de la casa de mi suegra. Un día Sofía la vio y dijo que quería romperla así que como no habíamos hecho una celebración en condiciones de varios cumpleaños pues me decidí a arreglarla y después romperla.
La piñata había perdido todo su color así que quite todo el papel de china que había pasado de ser de colores a tener un color medio beige y comencé a cortar papelitos de varios colores para pegarlos en la piñata. Tengo que decir que me tiré como dos horas haciendo este proceso, algo entretenido, pero la verdad es que el resultado no estuvo tan mal como pensaba.
Así es como quedó la piñata después de pasar por mi taller de reparaciones, después vendría una de las cosas que más le gustan a los niños, rellenar la piñata con dulces (caramelos). Y a continuación lo peor, golpearla, cosa que a Sofía le encanta.
Aquí vemos a Sofía en pleno proceso de destrucción de la piñata, ya le faltaban varios conos y era cuestión de tiempo que quedara así:
Y ya comienzan a caer los dulces y se acaba el juego de la piñata.
Besitos
Merce